JUJUYENDEPORTES.COM. Otra vez se le escaparon puntos a Gimnasia en casa y, a esta altura del campeonato, el costo puede ser demasiado alto. El equipo de Hernán Pellerano reaccionó a tiempo, levantó un 0-2 frente a San Martín de Tucumán y rescató un empate 2-2, pero volvió a fallar en el momento en el que más necesitaba ganar. Con cinco fechas por delante, el Lobo quedó a tres unidades de Tristán Suárez y ya no tiene demasiado margen para seguir dejando puntos en el camino.
El clásico tuvo dos caras muy marcadas. Durante el primer tiempo, el conjunto jujeño ofreció una imagen preocupante, con desatenciones defensivas y escasa profundidad. Mauro Verón aprovechó dos errores para poner en ventaja al Santo. En el complemento, los ingresos de Abel Argañaraz y Octavio Bianchi cambiaron el panorama: en apenas dos minutos, ambos marcaron y devolvieron la ilusión a un 23 de Agosto que esperaba otra victoria.
Sin embargo, la remontada no alcanzó para disimular las falencias. Gimnasia tuvo situaciones para quedarse con los tres puntos, sufrió atrás y hasta se encontró con un gol de Diego Diellos anulado por una posición adelantada que generó polémica. El empate terminó siendo insuficiente para un equipo que necesita ganar si pretende seguir en la pelea por el primer puesto.
Un Lobo dormido que pagó caro sus errores

Gimnasia comenzó con la iniciativa, pero volvió a confundir posesión con peligro. Le costó encontrar espacios y no consiguió inquietar con continuidad a Darío Sand. San Martín, en cambio, fue práctico y encontró en las desatenciones del fondo local el camino para golpear.
A los 15 minutos, Nahuel Gallardo filtró una pelota que dejó a Mauro Verón mano a mano con Milton Álvarez. El delantero tucumano definió con precisión y expuso las dificultades de una defensa que quedó mal parada. El gol no modificó demasiado el desarrollo: el Lobo siguió sin encontrar claridad y el Santo esperó su oportunidad.
Los jujeños tuvieron algunas aproximaciones, entre ellas un remate de Emiliano Endrizzi que obligó a intervenir a Sand y una jugada en el área que terminó con dos salvadas providenciales de la visita. Pero los merecimientos parciales no alcanzaron para cambiar el resultado.
A los 41 minutos, San Martín volvió a encontrar espacios y Verón, otra vez sin demasiada resistencia, definió para el 2-0. El golpe fue duro y dejó en evidencia los problemas de un Gimnasia que se fue al descanso con mucho por corregir.
Dos minutos de furia que no alcanzaron

Pellerano movió el banco y encontró en los ingresos de Argañaraz y Bianchi la respuesta que no había conseguido durante toda la primera mitad. Gimnasia salió decidido a cambiar la historia y encontró rápidamente los goles que necesitaba.
A los nueve minutos, Francisco Molina desbordó por la izquierda y generó un rebote de Sand que Abel Argañaraz aprovechó de cabeza para descontar. Apenas dos minutos después, otra vez desde ese sector, llegó un centro que Octavio Bianchi transformó en el 2-2, tras imponerse en el área ante Parnisari.
El 23 de Agosto explotó y el Lobo pasó de estar contra las cuerdas a buscar la victoria. No obstante, la reacción ofensiva no vino acompañada de una mayor seguridad defensiva. Verón asistió a Bruno Cabrera, que desperdició una ocasión clarísima debajo del arco, mientras que Nahuel Gallardo también tuvo una oportunidad para volver a poner arriba al conjunto tucumano.
En el otro extremo, Gimnasia reclamó por el gol anulado a Diego Diellos, que pudo haber significado el 3-2. En el cierre, Alonso tuvo una última chance con un zurdazo que pasó muy cerca del ángulo y dejó a Sand sin posibilidades de intervenir.
La obligación de ganar
El empate dejó sensaciones encontradas, aunque el resultado vuelve a encender una señal de alarma. Gimnasia tuvo carácter para levantarse de un 0-2, pero también volvió a mostrar dificultades que le impidieron conseguir el triunfo.
En la recta final del campeonato, el Lobo dejó escapar otra oportunidad de sumar de a tres como local. Con 54 puntos, quedó a tres de Tristán Suárez, que lidera la Zona B con 57, y deberá recuperar la regularidad si quiere llegar con posibilidades a las últimas jornadas.
La remontada ante San Martín permitió evitar una derrota, pero no resolvió el problema de fondo: Gimnasia necesita ganar y, cada vez que deja puntos en el 23 de Agosto, la cima queda un poco más lejos.






